Posteado por: Seminario de Identidad y Política | 10 Septiembre 2008

EZLN: identidad y visibilidad de la alterglobalización

En la clase del martes pasado, surguió una discusión interesante sobre la visbilidad del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), su objetivo como movimiento alterglobalización, su estrategia comunicativa y la gestación de una identidad como movimiento (donde incluyen en su seno a numerosos colectivos y movimientos de muy diversas partes del mundo). El presente post ofrece algunas herramientas para analizar un caso paradigmático.

El EZLN se hizo visible el 1/1/94 al tomar varias cabeceras muicipales, mismo día en México hacía su entrada al TLC. Con una estrategia comunicativa “globalizada” por el uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (especialmente, Internet), el EZLN ganó rápidamente la simpatía y adhesión de numerosos movimientos y colectivos (como el Sem Terra brasileño, piqueteros argentinos, el movimiento de okupas europeo, y otros representantes de movimientos alterglobalización).  En este sentido, la identificación identitaria del movimiento -en un sentido amplio de la definición- exige por sí misma todo un esfuerzo de análisis.

A lo largo de su historia, la Comandancia General y las asambleas del movimiento han presentado 6 ‘Declaraciones de la Selva Lacandona’.

Las primeras cinco declaraciones están disponibles aquí.

La Sexta Declaración y materiales relacionados están disponibles aquí.

Analizar las declaraciones permite visualizar las dinámicas de un movimiento social tan particular como el que encabeza el EZLN. A través de estos textos, el movimiento apuesta a nuevas visibilidades, establece sus alianzas, y explicita sus adversarios y su/s proyecto/s. 

La Sexta Declaración se posiciona además respecto a ‘La Otra Campaña’, un giro en la estrategia de lucha del EZLN analizado por Guillermo Almeyra.

En cuanto a sus alianzas, un abordaje interesante lo propone Maya Lorena Pérez Ruiz en Todos somos zapatistas, su disertación doctoral. Sobre la propia definición del movimiento, Domínguez propone considerarlo como un ‘movimiento político’, más que como movimiento social. Merino discute el carácter marxista (o no) del sustrato ideológico de la experiencia zapatista.

Sin lugar a dudas, la figura icónica del Subcomandante Marcos ha permitido desandar el camino de muchas de las construcciones que ha logrado el zapatismo.

Lo que sí parece una constante es la dificultad de nuestras herramientas conceptuales heredadas de la tradición teórica de la acción colectiva para analizar un fenómeno tan complejo como el EZLN. En este sentido, Florez Florez propone un abordaje desde posturas epistemológicas post-coloniales para estudiar los movimientos sociales en América Latina, entre ellos el EZLN.


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