Incluso antes de que habláramos de la Web 2.o y del Periodismo Participativo o Ciudadano, los foros de discusión electrónica (FDE) irrumpieron en el ciberespacio como una opción de participación política y social. Y, si bien guardan especificidades como espacio de encuentro y discusión, muchas de sus dinámicas han venido repitiéndose en la blogósfera y en la participación de los usuarios a través de comentarios en sitios web de muy diferente tipo.
Movidos por la curiosidad de explorar lo que podría tratarse de una nueva forma de participación política, hace unos años emprendimos junto a la Dra. Brussino un análisis exploratorio de las dinámicas de participación en FDE sobre temáticas políticas en sitios web de periódicos de Argentina (Para acceder a la ponencia, click aquí)
Para nuestra sorpresa, los datos obtenidos nos situaban en un punto equidistante entre el determinismo socio-tecnologicista y el ciber-optimismo libertario, por un lado, y el pesimismo conservador, por el otro. Revisando bibliografía específica, no era difícil advertir que los abordajes ensayísticos o teóricos se apartaban muchas veces de los resultados empíricos obtenidos por numerosos estudios, como los realizados por Jennifer Stromer-Galley o Peter Muhlberger, entre muchos otros.
Entre las promesas de deliberación democrática y las prácticas disruptivas y los intentos por monopolizar la discusión parecían existir distancias insalvables. Incluso algunos medios de comunicación (lavoz.com.ar, por ejemplo) optaron por dejar de brindar espacios de FDE a sus usuarios (Para acceder a un análisis específico de este FDE, realizado en conjunto con Carolina Cravero, click aquí). Y luego optaron por los blogs, las herramientas para comentar las noticias, y el círculo volvió a abrirse.
Trolls, monologistas ego-expresivos y la agresión interpersonal continúan hoy presentes en estos espacios de interacción digital, aunque ya no resulten centrales para esbozar conclusiones en estudios sobre la participación en los mismos.
En algún punto, parecería que existe un consenso tácito en torno al “precio a pagar” por vislumbrar prácticas democráticas en el ciber-espacio o por acceder a la interacción con el/los público/s. No obstante, también podría dejar en evidencia la incertidumbre conceptual que surgue del encuentro entre teoría social y política y nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Decir que toda deliberación es democrática, es casi como sostener que toda democracia es deliberación, en definitiva, un sin-sentido que se merece una discusión aún pendiente.
Re-lecturas
En su blog, Xavier Peytibi recoge una interesante aproximación para comprender el fenómeno troll en blogs políticos: la teoría de las ventanas rotas.
Un estudio experimental reciente de Seaon-Jae Min intenta desentreñar las similitudes y diferencias entre la deliberación online y la cara a cara, y concluye que la primera también puede tener importantes efectos en valores democráticos y en la participación social y política. No obstante, se hecha en falta una revisión crítica de las implicancias de la propia noción de “deliberación”.
Huertero Valle presenta una interesante propuesta que fortalece los vínculos entre el espíritu lúdico de (cierta) participación política digital.
Un post de La Barbarie permite remitirnos a una discusión que ha estado presente desde hace un tiempo en Argentina: ¿cuál es el grado de politización de la blogósfera local en comparación, por ejemplo, con la de EE.UU.?
Por último, un estudio de Kevin Wallsten sobre blogs políticos en EE.UU. profundiza (y cuestiona) la hipótesis de que la blogósfera es una “echo chamber” (o cámara de resonancia) de los tópicos discutidos por los medios masivos de comunicación y las elites políticas.